Foro "Los verdes también jugaron" (16/11/2018)



 
Cuando la Feria de Fráncfort despertó en 2018, el libro de papel seguía ahí. Y no como el recuerdo de un dinosaurio, sino en el centro del sector. En 2008, una macroencuesta de la organización entre mil editores de 30 países marcó 2018 como el momento en que el libro electrónico superaría en volumen al negocio tradicional. Así tituló este diario, recogiendo la conclusión del informe, a cinco columnas: El libro digital ganará al papel en 10 años.

Y no. El futuro ya está aquí y la profecía no se ha cumplido. Ni de lejos. No solo lo que parecía un ascenso imparable se ha frenado sino que, amén de ver hasta cierta recuperación del papel, habría dado signos de leve retroceso en sus tierras de promisión por excelencia, EE UU e Inglaterra.
SIGUE LEYENDO POR: https://elpais.com/cultura/2018/10/13/actualidad/1539456174_676814.html


Fundación Francisco Herrera Luque y Asociación Cultural Corsos de Venezuela
presentan el libro:
EUGENIO MENDOZA GOITICOA: empresario y buen ciudadano
Con la participación de Rafael Arraiz Lucca miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y Luis Xavier Grisanti, ambos coautores en el libro.
Fecha: sábado 27 de octubre de 2018
Hora: 11:00 a.m.
Biblioteca Francisco Herrera Luque
Dirección: 3ra. avenida entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, nivel 2.
Aporte Bs. 10,00
Depósito, transferencia o efectivo
Bancaribe 0114 0159 7215 9014 6346
Fundación Francisco Herera Luque
J-30003091-1
Información para estacionamiento: 0412 999 8916 Sra. Margarita


Más sobre Betancourt



MÁS SOBRE BETANCOURT
 Carlos Canache Mata

   En el artículo de la semana pasada mencioné un juicio histórico de Manuel Caballero sobre Rómulo Betancourt, que ahora cito textualmente: “La historia de la República de Venezuela desde la Convención de Valencia, la dominan cuatro hombres: en el siglo XIX, Páez y Guzmán Blanco, y en el siglo XX Gómez y Rómulo Betancourt”. El historiador Guillermo Morón es de la misma opinión: “Creo que José Antonio Páez, Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez y Rómulo Betancourt son los cuatro caudillos venezolanos de mayor relieve”.
   En una crónica novelada, que tituló “Los cuatro reyes de la baraja”, Francisco Herrera Luque, a través de conversaciones de un grupo de contertulios y aludiendo a los cuatro personajes, escribió (pág. 166): “Los Reyes de la Baraja han sido los hombres que a raíz de un cataclismo social o en medio de una brecha histórica, han podido cambiar el destino de nuestro país, respondiendo al mandato de la voluntad colectiva. El país cambió sustancialmente a raíz de la Cosiata, luego de la paz de Coche, cuando llegaron los andinos y el 18 de octubre de 1945”. Ya otro contertulio había dicho: “El gran grito lo pegó Rómulo cuando los militares lo llamaron en su auxilio, para demostrarle al mundo que lo sucedido, más que un cuartelazo, era una revolución, dispuesta a implantar la democracia. Betancourt supo otear, al igual que Páez, Guzmán y Gómez, la brecha histórica que se le abría en medio de la confusión reinante”. Más adelante, valiéndose de otro tertuliante, sentencia (pág. 250): “Los cuatro son expresiones de cuatro mundos diferentes”.
   Libertad no es igual a democracia: en la primera no hay limitaciones a la expresión del pensamiento, en la segunda el pueblo ejerce su soberanía eligiendo directamente a sus gobernantes. Antes del 18 de octubre de 1945, se toleraba la libertad, pero el ejercicio de la soberanía popular estaba secuestrado al momento de escoger los titulares del poder. Ese fue el inmenso cambio que se operó con el establecimiento del sufragio universal, directo y secreto para elegir al Presidente de la República y Los Cuerpos Legislativos, que, a juicio del historiador Germán Carrera Damas, significa “la más radical transformación sociopolítica experimentada por la sociedad venezolana, desde la ruptura del nexo colonial” (“Rómulo Histórico”, pág. 151).
   Cambios importantes en el ámbito económico, protagonizó también el “cuarto rey de la baraja”. Los historiadores así lo testimonian y el pueblo no lo olvida.

Taller de escritura Novela y Relato Negro


Anécdotas en el sector automotor



 Anécdotas en el sector automotor

Antonio Itriago M.


Agradezco a mi muy apreciado y consecuente amigo, Alfredo Schael Ríos, presidente de la Fundación Museo del Transporte Guillermo José Schael, la gentileza que tuvo al publicar mis trabajos, en un portal que cuida con esmero, pues lleva el nombre de su recordado y admirado padre.

También expreso mi gratitud a mi hermano Miguel Ángel Itriago Machado y a su hijo, mi querido sobrino Miguel Ángel Itriago Higuera, por las informaciones que ambos me suministraron sobre varios temas de este libro y, de manera muy especial, por las amenas tertulias que diariamente sostenemos sobre las novedades del mundo automotor.


En las páginas del más reciente libro de Antonio Itriago: Anécdotas en el sector automotor, el lector encuentra, además de una recopilación de variadas anécdotas que empiezan con una bandada de periquitos que decidieron anidar sobre los carros de los años 50 hasta una reliquia santa que no entra en ningún relicario convencional. Los refranes populares inspirados en el automóvil también tienen un espacio: Le falta una tuerca; está descarriado o dale chola.
Están las reseñas de cuentos de Julio Cortázar y Pablo Ramos Méndez, los detalles casi olvidados del concesionario Rolls Royce que funcionó en el hoy popular bulevar de Sabana Grande, en Caracas; el impacto publicitario de un Chevrolet Impala literalmente ruedas arriba, en la urbanización El Rosal; la polémica del animador y productor Renny Ottolina con el jurista Morris Sierraalta de Castro, en la cual tuvo que intervenir el propio general Marcos Pérez Jiménez, entonces en prisión; y la mula auxiliar o mocha, utilizada por los primeros tranvías eléctricos.
Igualmente, anécdotas automotoras de presidentes venezolanos; el día en el que trasladaron al presidente Roosevelt en el Cadillac blindado de Al Capone; el desmentido de que el doctor José Gregorio Hernández “nada sabía de automóviles, pues vivía en una onda mística”; el “corsi e recorsi” de la General Motors con los vehículos impulsados por energía eléctrica; las dos Doñas Bárbaras del automovilismo venezolano; y el Studebaker en Ciudad Bolívar, entre otros temas de interés para los interesados en el apasionante mundo del automóvil.

Taller: "¿Cómo iniciar un Blog?" (22/09/18)

La Fundación Francisco Herrera Luque invita al Taller: "¿Cómo iniciar un Blog?", con el Internacionalista y bloguero Víctor Camacho, creador de la iniciativa www.blogarizate.tk, a realizarse el día Sábado, 22 de septiembre de 2018, de 09:00 am. a 1:00 pm.

Contenido del Taller:
Nociones básicas de seguridad en la webImportancia de tener un blog, ventajas y desventajas.Herramientas y utilidades para el diseño del blogHerramientas y consejos para manejos de contenido.Integración con las redes sociales.

Costo: Bs. 9.000.000. / Bs.S. 90

Límite de cupos: 20 participantes.

Pre-inscripción: Se puede realizar una pre-inscripción por aquí, pero la cual no garantiza el cupo el día del taller.

Inscripción: Para formalizar la inscripción y garantizar el cupo se debe cancelar el costo del taller a través de efectivo (el mismo día del taller), transferencia o depósito. La Fundación no cuenta con punto de venta. Los datos para transferencia o depósito son los siguientes:

Cuenta Corriente del Banco Caribe: N° 0114-0159-7215-9014-6346, Rif. J-300030911, a nombre de Fundación Francisco Herrera Luque. Correo: fundacionherreraluque@gmail.com. Teléfono 0212 2147966.


En caso de transferencia o depósito es importante notificar la misma a los correos: fundacionherreraluque@gmail.com y/o blogarizate@gmail.com, indicando monto, número de referencia y nombre del participante.

INFORMACIÓN: Biblioteca Herrera Luque, 3ra. avenida entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. www.fundacionherreraluque.tk – fundacionherreraluque@gmail.com – - 0212 2147966


"La búsqueda de mis raíces sefardíes" (22/08/2018)


Es un estudio sobre la vida y el tempo, pero también es un análisis crítico literario e histórico de la importante obra de Francisco Herrera Luque.

En 1957, publica su primer tratado científico corto: La neurosis en los medios populares venezolanos. La primera parte de su tesis doctoral fue Los viajeros de Indias (1961) convirtiéndose en el primero en analizar a Venezuela con los instrumentos de la psiquiatría. Su maestro en Madrid, Juan José López Ibor al leerla, le dijo: este libro te traerá más canas para tu cabello. Aproximó los fundamentos de la herencia y la genética al conocimiento de los venezolanos. Muchos consideraron imposible demostrar que una “huella indeseable”, se mantuviera a lo largo de 500 años.

Escribió entonces: Las personalidades psicopáticas (1968) y La huella perenne (Premio Nacional de Medicina,1969) allí muestra cómo una herencia psicopática se había mantenido viva a través de más de mil años en las familias reales de Europa. Su análisis veraz y duro hizo que la censura franquista prohibiera la circulación de este libro en España.

En 1968 en la Universidad Central de Venezuela, fue nombrado, primero, Profesor Asociado, más tarde Profesor Titular y luego Jefe de la Cátedra de Psiquiatría. En 1970 se publica la edición definitiva de Los viajeros de Indias y se editan los trabajos ¿Venezuela: sociedad enferma? y La herencia: ¿mito o meta en psiquiatría?

En 1972 apareció en Caracas su novela Boves, el urogallo. Su publicación fue un suceso. Desde ese momento las ediciones del volumen se hicieron casi seguidas. Publicó en 1975 su segunda novela En la casa del pez que escupe el agua. Entre 1975 y 1979 trabajó en Ciudad de México y Caracas en la que fue su tercera novela: Los amos del valle (recientemente reeditado por Monte Ávila Editores) en donde miró a la Caracas colonial, desde su fundación hasta 1783.

Ese año escribió los textos radiofónicos que forman La historia fabulada (tres tomos, 1981), y que constituyen una historia de Venezuela narrada en episodios. En 1982 para su nueva novela que sucede en el siglo XVI, cuyo personaje central es el conquistador germano Felipe de Hutten recorrió toda la ruta de su personaje desde Alemania hasta la Sierra de Coro. Arriba a su cuarta novela La luna de Fausto, que para muchos es la mejor. En 1983 sale su libro Bolívar de carne y hueso y otros ensayos que se publica con motivo del bicentenario del nacimiento del Libertador.

En 1985 concibió su novela 1998 donde mezcla la ficción narrativa con hechos históricos donde plasma su visión del presente y futuro latinoamericanos. En 1986 redactó su novela El vuelo del alcatraz, relativa a los últimos años de la vida del Libertador. En 1987 publica su séptima novela Manuel Piar, caudillo de dos colores.

En 1991 culminó Los cuatro reyes de la baraja que fue una publicación póstuma porque inmediatamente fallece de un infarto.

Actualmente sigue habiendo una amplia proyección de su obra, porque sus libros se han reeditado y por ello su mensaje está vivo; es prominente, y así ha sido ratificado por sus miles de lectores, por haberse metido en las raíces del ser venezolano, analizándolo a lo largo de su historia.

Actualmente en apenas dos años (2017 y 2018), adicional a la reedición de Los amos del valle, han sido nuevamente publicados por Tecni-Ciencias Libros: Boves el urogallo y, Bolívar de carne y hueso y otros ensayos.

La Fundación que lleva el nombre de su epónimo también publicó: Francisco Herrera Luque: Una conversación final, entrevista inédita realizada por la escritora Margarita Eskenazi poco antes de la muerte del escritor.

Finalmente, su obra y su personalidad, siempre polémicas encuentran en Roberto Lovera De Sola, crítico literario y escritor, pero sobre todo gran amigo de Pancho Pepe, la forma de ser contadas con detalles en las páginas del libro: Un formulador de interrogantes llamado Francisco Herrera Luque.

https://www.amazon.com/FORMULADOR-INTERROGANTES-LLAMADO-FRANCISCO-HERRERA-ebook/dp/B07CW6CBBW


Taller "¿Cómo iniciar un blog?" (18/08/2018)

CUPOS AGOTADOS

CUPOS AGOTADOS

La Fundación Francisco Herrera Luque invita al Taller: "¿Cómo iniciar un Blog?", con el Internacionalista y bloguero Víctor Camacho, creador de la iniciativa www.blogarizate.tk, a realizarse el día Sábado, 18 de Agosto de 2018, de 09:00 am. a 2:00 pm.

Contenido del Taller:
  • Nociones básicas de seguridad en la web
  • Importancia de tener un blog, ventajas y desventajas.
  • Herramientas y utilidades para el diseño del blog
  • Herramientas y consejos para manejos de contenido.
  • Integración con las redes sociales.
Costo: Bs. 1.500.000. / Bs.S. 15

Límite de cupos: 20 participantes.

Pre-inscripción: Se puede realizar una pre-inscripción por aquí, pero la cual no garantiza el cupo el día del taller.

Inscripción: Para formalizar la inscripción y garantizar el cupo se debe cancelar el costo del taller a través de efectivo (el mismo día del taller), transferencia o depósito. La Fundación no cuenta con punto de venta. Los datos para transferencia o depósito son los siguientes:
Cuenta Corriente del Banco Mercantil: N° 0105-0021-41-1021543802, Rif. J-300030911, a nombre de Fundación Francisco Herrera Luque. Correo: fundacionherreraluque@gmail.com. Teléfono 0212 2147966.
En caso de transferencia o depósito es importante notificar la misma a los correos: fundacionherreraluque@gmail.com y/o blogarizate@gmail.com, indicando monto, número de referencia y nombre del participante.

INFORMACIÓN: Biblioteca Herrera Luque, 3ra. avenida entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. www.fundacionherreraluque.tk – fundacionherreraluque@gmail.com – - 0212 2147966

CUPOS AGOTADOS


LOS AMOS DEL VALLE

Francisco Herrera Luque

Libro I
Don Juan Manuel de Blanco y Palacios se bambolea

Parte I
Mantuano de ocho cuarteles

¡VEINTE SOMOS LOS AMOS DEL VALLE!

“<<…Veinte somos los Amos del Valle: Blanco, Palacios, Bolívar y Herrera… ­—va musitando en su silla de mano de cuatro esclavos, damasco y seda—. Gedler, De la Madriz. Toro, Tovar y Lovera…>>

La silla baja hasta el río. La silla avanza entre tongoneos. Los negros sudan. Los negros bufan. Don Juan Manuel de Blanco y Palacios se bambolea: con sus gorgueras, con sus creencias, con sus ideas.

<<Plaza y Vegas llegaron tarde; al igual que Ribas y Aristeguieta. Cien años es poco o nada para las glorias del Valle. Caracas es Covadonga, Esparta, isla de Francia, Alba Longa. Matriz de sangre y de pueblo que en el filo de su espada hicieron mis siete abuelos>>.

Viene crecido el Anauco, el río de los bucares. El agua sube, los hombres bajan. Hasta el ombligo van sumergidos:

—¡Qué frío tengo!

—¡Calla la boca, negro ladino!

<<Berroterán y Mijares a fuer de cacao han puesto coronas en sus cuarteles. ¡Marqués del Valle de Santiago! Pero cien veces más hermoso es el de Conde de la Ensenada que me otorgará el Rey por proezas viejas y por cien mil reales>>.

La silla dorada va navegando. Los portadores color de buzos cruzan el río color de fango.

‑¡Miguelito, dile a los negros que anden con más cuidado!, adentro está anegado.

La silla emerge, la silla trepa por el barranco.

—Voy a echar el bofe si el Amo sigue engordando.

—Calla la jeta, negro mandinga, y mira el suelo que vas pisando.”

Esta es la primera página de la nueva edición del 2018 de Los amos del valle, de Monte Ávila Editores Latinoamericana. El libro que en 1979 fue publicado por primera vez, afirmó a Francisco Herrera Luque como uno de los escritores más leídos de la narrativa contemporánea venezolana.

De Los amos del valle, Alexis Márquez escribió en su libro Historia y ficción en la novela venezolana: “No es la novela de un personaje o de unos sucesos determinados. Se trata más bien de un gran mural sobre los primeros prohombres de la Caracas de la Conquista y la Colonia, los veinte primeros grandes propietarios del Valle de Caracas, donde en 1567 después de despojar a sangre y fuego a los legítimos propietarios de las tierras del Valle, se fundó la ciudad. Y se narra también como esos veinte núcleos originarios se fueron extendiendo y desarrollando, hasta dar origen a la oligarquía caraqueña, con sus muchos vicios y sus pocas virtudes, generadora a su vez de las clases dominantes que han detentado tradicionalmente el poder económico, el poder político, el poder militar y el poder eclesiástico,...”

Para Francisco Herrera Luque era importante respaldar sus escritos con el testimonio real, la historia constatada en el saber popular, los hechos y los personajes reconstruidos a través de la investigación. En Los amos del valle se entremezclan hechos históricos con leyendas y consejas, pero el total de la obra da una idea muy próxima a la verdad respecto al origen y quehacer de los veinte Amos del Valle.

En las siguientes imágenes podemos ver cómo Francisco Herrera Luque escribió y desarrolló la trama de sus múltiples personajes, usando diferentes esquemas que montaba en libretas de dibujo, usando colores, círculos, y diferentes niveles; llegando al punto de escribir en las contraportadas de los blocs para no perder el hilo —ni la inspiración—y poder configurar ese gran mural del que hablaba Alexis Márquez.

La nueva edición 2018 de Los amos del valle de Monte Ávila Editores Latinoamericana está enmarcada en la Colección Continentes, que ha sido concebida para recoger la mejor producción narrativa venezolana de todos los tiempos y se ha ampliado para incluir también, la obra de los narradores más representativos de otras regiones. Próximamente se podrá encontrar en las Librerías del Sur y en la Biblioteca Herrera Luque ubicada en la 3ra. avenida, Biblioteca Los Palos Grandes, 2do. Nivel. Teléfono (0212) 2147966.


Curso: "Lili y Nadia Boulanger: Dos hermanas de leyenda"



La presencia Sefardí en Venezuela (20/06/18)



El automóvil como fuente de inspiración de dichos refranes

EL AUTOMÓVIl COMO FUENTE DE INSPIRACIÓN DE DICHOS Y REFRANES
Antonio Itriago M.

Son muchos los refranes, dichos, frases o sentencias que tienen su origen en el automóvil o en los conductores. En la Fórmula 1, cuando un piloto está a punto de llegar a la meta, pero es superado por otro conductor en la rayita, o si el bólido sufre algún percance, los comentaristas deportivos recuerdan a Juan Manuel Fangio: Para llegar primero; primero hay que llegar.

También Ayrton Senna dijo algo muy cierto: El segundo es el primero de los perdedores. Aunque es a Enzo Ferrari Il Comendatore, a quien se atribuyen más frases célebres, entre ellas: Cuando usted compra un Ferrari, está pagando por el motor. El resto se lo doy gratis.

A los venezolanos no hay quien nos supere en materia de refranes. Mi distinguido amigo y colega, Carlos Irazábal Arreaza, desde hace años publica en las redes una sección diaria, con tres refranes y tres citas, laboriosamente seleccionados. El sector de los automóviles ha sido fuente constante de inspiración en el país. A continuación, algunos dichos y refranes criollos:

¡Arranca, Berroterán! Esta expresión “se usa en Venezuela para indicarle a quienes nos acompañan la urgencia de irse de un lugar por cualquier razón, ya sea el sitio peligroso, la reunión esté fastidiosa, aparezca alguna persona molesta cuya compañía es indeseable, o se forme un pleito en el lugar...”. (Portal tuBabel.com). El ex presidente Luis Herrera Campins nada tuvo que ver con dicha expresión e incluso, una vez declaró que jamás contrató a un chofer de apellido Berroterán. No obstante, se ha convertido en un interesante venezolanismo.

¿Te crees Fangio? Referencia al citado y legendario piloto argentino, ganador de 5 títulos mundiales en la Fórmula 1; quien corrió varias veces en Venezuela y hasta dio una vuelta en Los Próceres, con el general Marcos Pérez Jiménez, en un Mercedes 300 SL.

Con el tiempo, se agregó un dicho similar: ¿Te crees (un) Fittipaldi? Emerson Fittipaldi es un ex corredor brasileño, dos veces ganador en la F1 y también (entre otras competiciones) en las 500 Millas de Indianápolis. Nos visitó hace unos años, invitado por la GM. Algunos atribuyen esta referencia a una cuña que el corredor realizó para una bebida achocolatada. Es interesante observar, que hoy día se escuchan poco los refranes o frases que vinculan la velocidad de una persona con algún piloto de la F1. En todo caso, podrían actualizarse agregando otros dichos, como por ejemplo: ¡Te crees Schumacher! –el malogrado piloto alemán, ganador de siete campeonatos mundiales–; o mencionando a Fernando Alonso, corredor muy querido en el país y no solo por los españoles, y con el mismo número de premios en la F1 que el brasileño.

Bota la segunda. Manera despectiva de referirse a un hombre con gestos amanerados. Las cajas de velocidades de los carros, por problemas técnicos, falta de lubricación o como consecuencia de impactos, sueltan –aunque cada vez menos¬– la segunda velocidad (u otras); y al hacerlo, quedan en neutro. Esa falla era más frecuente en las décadas del cincuenta o sesenta, quizás porque la segunda también era utilizada para poner el vehículo en movimiento o mantenerlo frenado en bajadas pronunciadas. La expresión bota la segunda, tiene sus equivalentes también en el campo automotor y en el mismo sentido: Pasa aceite, tiene las bujías enchumbadas; a ese como que le midieron el aceite por otro lado; se le invirtieron los cables; y le fallan todas las velocidades, menos el retroceso.
¡Me pasó como a 60! Ya en desuso. Se entiende en millas.
Le falta una tuerca. Pare referirse a una persona alocada.
Está descarriado. Es decir, que no está por el camino correcto o hace mal las cosas.
A full chola (métele chola, dale chola, dale chancleta): Acelera rápido.
Parece un mosquito con parabrisas: Tiene unos lentes muy grandes.
Está espichao; vale decir, alicaído.
Clavó los frenos: Interrumpió bruscamente lo que venía diciendo. También: ¡Y se paró
en seco!, que proviene de un comercial.
Supositorio de gandolas: Un carro muy pequeño.
Mamando volante: Persona dedicada intensamente a una actividad.
Se le quemó un fusible. Equivale a decir: Hace cosas incoherentes.
Está emprimerado o “emprimerao”. Lento, pesado, sin iniciativa. Puede tratarse de algo pasajero; a diferencia de vive emprimerado, que denota permanencia.
A ese hombre puedes comprarle un carro usado: Una persona de confiar.
¡Es un Rolls! Una maravilla.
Manda más que un dinamo: Vive dando órdenes, incluso sin estar facultado para hacerlo. En realidad es “una dinamo”; aunque también se usa: un/una dínamo.
Se sacó la licencia en una caja de ACE: No sabe conducir. Ese polvo para lavar venía en unas cajas (no en bolsas, como ahora), las cuales en una época traían premios, especialmente unas tazas plásticas marca Melmac, que algunos todavía conservan.
Está pistoneando. De acuerdo con el diccionario de la lengua española, dicho de un motor de explosión: Funciona mal y ruidosamente por fallo en la combustión. Es utilizado para referirse a alguien que de pronto comienza a dudar, olvidó lo que quería expresar, perdió el hilo o se contradice.
Ese no matricula este año o para el próximo año: Se ve muy mal.
Más hipócrita que saludo de alcabala. Se aplica a quienes se desplazan “a millón” por las carreteras, pero se detienen en seco cuando ven una alcabala; saludan en tono respetuoso al guardia y arrancan de nuevo, picando cauchos. El guardia vio y hasta escuchó que venía “pirado”, pero lo deja pasar porque reconoció su autoridad.
Le echó un carro. Equivale a “lo embarcó”.
Más rápido que un Ferrari. Persona rápida para muchas cosas, no solo conduciendo. Si es lenta: Se duerme en las subidas.
Levanta más que una grúa. Persona llamativa, especialmente por el físico.
Se pasó de la raya. Fue muy lejos; se excedió.
No se montó en ese autobús. Lo dejó el tren: Dejó pasar una oportunidad.
Más tieso que chofer de carro fúnebre. Así son muchos conductores de estas unidades, por respeto a quien transportan y a los deudos. Equivale a: Engominado.
Tiene un tornillo flojo (o una tuerca): Dice disparates.
Mujer, libro, revólver y carro, no se prestan. En ese orden.
Con el pie en el estribo. Los vehículos de cierta altura tienen estribos, los cuales cumplen la misma función que los estribos clásicos, es decir, los que se colocan a los caballos. El dicho se aplica a quien está a punto de marcharse, incluso de este mundo. En este último supuesto, también es frecuente: Cogiendo pista (muy enfermo y pronto a despegar).
¿Vas a cambiar carro por bicicleta? Un pésimo negocio. Equivale a: ¿Vas a cambiar zapato por alpargata?
Pepón (carro) grande aunque no ande. Preferencia por los vehículos de gran tamaño, pues son más seguros; aunque ahora existen carros pequeños con infinidad de mecanismos de seguridad. También, por la comodidad que ofrecen los vehículos con gran tamaño; aunque esta es relativa, pues sus retrovisores son blancos de los motociclistas (quienes de paso, además de chocarlos, lanzan improperios a los conductores). Además, los pepones resultan difíciles de estacionar y no son bien recibidos en los estacionamientos.
¡Cuidado con el cardán! ¡Que no se le dañe el cardán! En tono jocoso, lo dice la esposa al médico que va a operar a su marido (naturalmente, de algo leve, pues de no ser así, el dicho estaría totalmente fuera de lugar). También: Se le cayó el cardán. Se trata de una pieza mecánica, que transmite el movimiento de rotación desde un eje conductor a otro (conducido), a pesar de no encontrarse alineados.
Lo bautizaron con agua de batería. Se le decía a los calvos. Hoy día no se entiende del todo, pues las baterías vienen selladas. Antes traían unos pequeños tanques, que en los primeros tiempos se llenaban con un ácido y luego con agua destilada.
Cuida más a ese viejo carro que a su mujer. Esas cosas ocurren.
El golpe avisa. Con mucha vigencia, aunque ahora inventaron sensores o radares para el retroceso.
Se-te-cayó-el-tetero. De la lista, son las únicas e incoherentes palabras que a modo de corneta dice el propio carro; aunque sea el conductor quien oprima el botón para activar dicho sonido. Ya no se consigue, como tampoco la corneta que imita el mugido de una vaca.
Le metió la mocha: Le puso interés al trabajo; Ahora sí lo hace con energía; aunque también tiene otras connotaciones. La mocha o reductora era una pequeña palanca, ubicada al lado de la palanca de velocidades. Ahora es un simple botón.
Tiene un faro apagado –tuerto–.
No he cogido mínimo. Tengo que coger mínimo. Equivale a decir: Todavía no estoy listo para comenzar o hacer algo.
Tengo mi caucho (o cauchito) k. Novio o novia –o amante¬– de repuesto, por si las moscas.
Me pusieron mi techo de vinil,  se puso techo de vinil. Hasta mediados de los ochenta, algunos carros traían el techo forrado con vinil, generalmente de color negro, que resaltaba mucho del resto de la carrocería. Por ejemplo, el Century, y el Cougar, en Venezuela. De allí que si un hombre se pintaba el pelo, se daba cierto aire a dichos automóviles. Cuando el vinil era colocado posteriormente a la adquisición del vehículo, la mala calidad del trabajo resaltaba en contraste con el resto del automóvil.
Se mueve más que carro en autocine. Hay que lubricar esa relación. No necesitan comentarios.
Es un carrito chocón: Mal conductor; vive chocando. Los más conocidos fueron los carritos chocones del Coney Island. Luego se extendieron a varios parques para niños en el país.
Resbaladiza cuando húmeda (doble sentido de la clásica señal de tránsito).
Voy a cambiarle el agua al radiador: Voy al baño.
Lo reencaucharon. En desuso, aunque por lo visto, ahora volveremos a la época en la cual los cauchos eran llevados a reencauchar. En ese entonces los devolvían nuevecitos, con una banda de rodamiento similar a la original, que los camioneros dejaban como recuerdo en las carreteras. Se dice de una persona que se hizo algún tratamiento estético.

A rin pelao…  sin comentarios.

QUIEN APARECE EN EL VIDEO NO ES EL DOCTOR JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ
Por Antonio Itriago M.

 “José Gregorio sí que tuvo mala suerte: ¡Lo atropelló el único carro que había en Caracas!”
Ese comentario se repite con frecuencia… y es falso, pues para el año 1919 circulaban en la capital unos 700 automóviles. No eran muchos; pero debe tomarse en cuenta el tamaño de la ciudad. Exagerando un poco, se reducía a lo que hoy es el casco central y sus alrededores. Hay que imaginarse a Caracas sin las actuales autopistas y avenidas principales; y con haciendas productivas en su interior: San Bernardino, con sus cultivos de café y casas de campo; Ibarra, donde hoy se encuentra la Universidad Central de Venezuela; El Marqués, La Urbina y Sans Souci (Chacaíto), entre otras.

“El pobre José Gregorio no conocía de carros, sino de tranvías, y por eso lo atropellaron”. Tampoco es cierto. El Siervo de Dios vivió en París, Madrid (donde probablemente habrá visto uno que otro Hispano Suiza), Berlín (cuando circulaban, entre diferentes modelos de automóviles, dos que posteriormente se unieron: Mercedes y Benz), Roma (en dos oportunidades, aunque en la primera pasó diez meses enclaustrado en La Cartuja de Farneta di Lucca), Nueva York y otras ciudades importantes, en las cuales comenzaba el auge del sector automotor.

Puede decirse entonces, que el médico trujillano fue, en su época, uno de los venezolanos que más automóviles tuvo ocasión de apreciar, aunque quizás no fuesen de su interés y se movilizara a pie y en tranvías. Probablemente también conoció el Metro de Berlín, que data de 1902, y el de Nueva York (1904).

Otra falsedad es la de que murió arrollado por un Ford modelo T, que venía a gran velocidad. Un automóvil de otra marca, como luego se verá, efectivamente golpeó con fuerza al doctor José Gregorio Hernández. Con el impacto, el hoy venerable perdió el equilibrio, trastabilló, se fue algunos metros hacia atrás y se golpeó la base del cráneo contra el filo de la acera. Algunos agregan que primero dio contra un poste contiguo al lugar donde finalmente cayó. El accidente se produjo el 29 de junio de 1919, aproximadamente a las 2 de la tarde.

Luego, el herido fue llevado al Hospital Vargas por el propio conductor que lo impactó, el señor Fernando Bustamante (conocido del galeno y quien falleció en 1981) y otra persona que se encontraba en el lugar. Sin embargo, a la hora del accidente, en el recinto hospitalario, que el propio Hernández se esmeró en equipar y modernizar, no se encontraba ningún médico; razón por la cual, el mismo chofer buscó al doctor Luis Razetti, que vivía cerca y, cuando llegaron al hospital ya el ilustre paciente había fallecido.

Los doctores Hernández y Razetti eran amigos, aunque tenían temperamentos diferentes y mantenían posiciones opuestas en cuanto a la creación del Universo. Esas diferencias, por cierto, fueron zanjadas por el propio José Gregorio en una brillante y casi olvidada obra (Elementos de filosofía, Editorial El Cojo, 1912), en la cual demostró que las teorías creacionista y evolucionista no son incompatibles como muchos sostienen, sino que se complementan (pero este interesante tema escapa del objeto del presente artículo).

El carro que manejaba el señor Bustamante no era un Ford modelo T, sino un Hudson Essex. El Certificado de aptitud para conducir un automóvil con motor a gasolina, expedido al chofer poco antes del accidente por el Gobierno del Distrito Federal, expresa que era apto para conducir un vehículo de esa marca en particular.

Aunque solo fue en 1922 que la Hudson adquirió formalmente la empresa Essex, ambas firmas venían trabajando juntas desde 1919, es decir, desde el mismo año de la muerte del doctor José Gregorio Hernández; razón por la cual debió ser de muy reciente producción el carro que lo atropelló, pues en ese mismo año fue cuando la Hudson lanzó su línea Hudson Essex.

Llama la atención el hecho de que las licencias de la época estaban vinculadas a un modelo de carro en particular. La referencia a un automóvil con motor a gasolina, obedece a la coexistencia en el país de carros impulsados por energía eléctrica con los de gasolina. El motor de arranque, incorporado por vez primera al Cadillac del año 1911, acabó con la incómoda y peligrosa manivela o manilla para encender los carros y… de paso con el automóvil eléctrico o mejor, impulsado por energía eléctrica; el cual perdió lo que para entonces era su mayor atractivo: que no se necesitaba la dichosa manivela para encenderlo. También influyó en la casi desaparición de esta clase de vehículos, la producción en serie de los de gasolina, que comenzó con la Ford Motor Company.

Sin embargo, después de tantas décadas, ha resucitado el interés por los vehículos activados por electricidad, los cuales ahora constituyen el objetivo a corto y mediano plazo de casi todos los fabricantes de automóviles. Por cierto, un deportivo descapotable “eléctrico” Tesla Roadster color rojo cereza, conducido por un maniquí, el pasado mes de febrero despegó con rumbo a Marte, a bordo del Falcon Heavy de Space X; aunque poco tiempo después de su lanzamiento, excedió la órbita precisa para dirigirse a ese planeta y se encaminó hacia el cinturón de asteroides.

Volviendo al doctor José Gregorio Hernández, en el levantamiento del accidente, el conductor declaró que iba como a unos 30 km/h y que cuando se disponía a embragar a tercera, fue cuando golpeó al apreciado y distinguido médico. Hoy día la velocidad no luce tan elevada; pero quizás en la época sí lo era. Algunos suponen que pudo ser mayor, para que la caja de velocidades requiriera el cambio a la tercera marcha (última de las velocidades hacia adelante por muchos años); y también, por el largo recorrido que hizo el doctor hasta golpear con la acera.

El tranvía detenido (apagado) a la derecha, que impidió al doctor Hernández ver el automóvil que se acercaba, era un modelo abierto y con un ancho de 1,6 metros. No podía ser un modelo de tranvía cerrado, porque, según Alex Morrison (“Los tranvías de Caracas”), los cerrados fueron ordenados en 1920 por la empresa Tranvías Eléctricos de Caracas (TEC). El periodista Alfredo Schael es de la misma opinión.

Lo que sí está claro, es que lo determinante en esa tragedia que enlutó al país, fue el golpe con la acera (o primero con el poste y luego con la acera, según algunos). Existen algunas contradicciones menores, sobre aspectos previos al trágico accidente donde perdió la vida el doctor José Gregorio Hernández, pero no vienen al caso.

Donde encontramos errores de apreciación, montajes y manipulaciones, es en las fotografías del eminente hombre de ciencia. Las fotos que se conservan son muy pocas, y algunas de ellas, falsas. Así por ejemplo, ha circulado el retrato donde aparece el doctor Hernández recibiendo un material de una enfermera. Muchos desconocen que esa imagen corresponde a una foto del actor Américo Montero, quien tuvo el rol principal en la serie “La vida de José Gregorio Hernández”, de Radio Caracas Televisión; personaje que “le valió su selección para encarnar a este insigne médico venezolano en diferentes espacios dramáticos y marcó para siempre su larga trayectoria artística. El éxito televisivo se trasladó al cine y `El siervo de Dios´ se convertiría en 1967 en un suceso cinematográfico”.

En esa coproducción venezolano española, Américo Montero hizo el papel del doctor José Gregorio Hernández, acompañado de un elenco de primera: María Luisa Lamata, Bárbara Teide (la madre de Barbarita Palacios), Carmen Julia Álvarez, José Luis Silva, Hugo Pimentel, Nuria Torray y Jesús Maella. La dirección estuvo a cargo de Agustín Navarro, con texto original de Pedro Felipe Ramírez, adaptado por Juan Corona y Federico Muelas. Ver: El otro yo de Américo Montero, martes, 23 de septiembre de 2014, en Mundo de letras (http://mundoparnasiano.blogspot.com/2014/).

El autor del citado artículo aclaró que la imagen del supuesto José Gregorio con la enfermera, fue tomada del filme “El siervo de Dios”. La actriz que representó a la enfermera, según algunos, es Susana Duim; en cuyo caso la foto correspondería a uno de los mencionados espacios de RCTV. El caso es que, por haber transcurrido más de medio siglo desde el estreno de la película, algunos de buena fe la tienen como auténtica… Y todo por causa de la excelente interpretación que hizo Américo Montero.

Por supuesto que hay fotos de José Gregorio que son indubitables, como la imagen de 1890, cuando realizó estudios de posgrado en París; otra publicada por El Cojo Ilustrado en 1893 y la clásica, donde José Gregorio tiene los brazos cruzados en la espalda; la cual se hizo tomar en 1917, en un estudio de Nueva York. La primera y la tercera aparecieron en la primera plana de El Universal al día siguiente de su fallecimiento.

Existen otras imágenes, de cuando tenía 3 y 6 años de edad, y algunas más, de las cuales tampoco habría razón para dudar, pues las conservaron personas allegadas al doctor Hernández.
Pero también circulan fotografías falsas, como por ejemplo aquella donde un supuesto doctor Hernández aparece montado en un caballito, con bastante nieve a su alrededor. Cuando esa foto comenzó a ser divulgada, se decía que había sido tomada en un páramo andino. Es decir, que en esa soledad, alguien que venía con él se adelantó para retratarlo a la perfección o una persona lo esperaba en ese frío para dejar constancia de su paso por el lugar.

Después se dijo y repite con insistencia, que la foto de marras fue tomada al doctor Hernández entrando o saliendo de Caracas. En ese entonces, en la ciudad hacía el “frío parejo” y la neblina era bastante tupida; pero de allí a decir que cayeran semejantes nevadas resulta absurdo.

Finalmente, el caso fue aclarado por el señor Alfredo Gómez Bolívar, quien, en un acucioso trabajo de investigación, primero ubicó el tráiler en colores donde el supuesto José Gregorio se acerca montando un pequeño caballo. Luego, congeló la imagen en el sitio preciso de la falsa foto; la cambió a blanco y negro; rodó un poco la imagen y con Photoshop cubrió con nieve la vegetación circundante. El trabajo del señor Gómez Rodríguez lleva por título “Las verdaderas imágenes del Dr. José Gregorio Hernández”; y puede consultarse en la siguiente dirección:
https://www.youtube.com/watch?v=jLWGV2i1XeQ

La foto de José Gregorio en el caballito, como se la conoce, es pues, falsa, y solo persigue confundir al público.

De igual manera sorprende el video que está circulando con el señalamiento de que es “el único que existe del Dr. José Gregorio Hernández”; el cual puede ser visto en varias direcciones, entre ellas:
https://www.youtube.com/watch?v=wjRgSAPLA08 https://www.youtube.com/watch?v=DjAVMKWzCM0

En ese video de Cine Archivo se observan varias personas que se dirigen a algún acto, una de ellas, con sombrero y bastón, supuestamente el doctor José Gregorio Hernández. La calidad de la película revela que no puede ser de la década de 1910; pero hay otros detalles, como por ejemplo, la estatura de José Gregorio y el hecho de que este no utilizaba bastón; y también un aspecto determinante, que nos suministró el amigo Derbys Alexis López Suárez, experto en la materia, a Alfredo Schael y a mí, cuando conversamos sobre el tema: el automóvil cuyo trompa se ve claramente al fondo, es un Packard de 1929… Y José Gregorio Hernández falleció en 1919: ¡10 años antes!

En realidad quien aparece en el video es mi abuelo, el doctor Pedro Itriago Chacín, canciller de los entonces Estados Unidos de Venezuela cuando se efectuó la toma. Aunque en el video sí se da un parecido con el doctor José Gregorio Hernández, físicamente eran muy diferentes, pues Itriago era más alto y flaco. Por cierto, el vehículo de la foto no era el del ministro, pues este utilizaba un Lincoln.

De todas maneras, a los nietos del doctor Pedro Itriago Chacín, especialmente a mi primo hermano, el doctor Pedro Guillermo Itriago Camejo (el más parecido al abuelo), no puede disgustarnos, aunque sí nos sorprende, que a estas alturas nos digan que nuestro abuelo no es nuestro abuelo, sino el doctor José Gregorio Hernández.

"Israel entre las naciones" (23/05/18)





UNA CONVERSACIÓN FINAL. Entrevista inédita

Lectura de la psicóloga y exministra de la familia Dra. Senta Essenfeld en la Biblioteca Herrera Luque, durante la presentación del libro
Una conversación final. Una entrevista inédita.
Escrito por la periodista Margarita Eskenazi (†) poco antes del fallecimiento de Francisco Herrera Luque. Este libro fue editado por primera vez en 2017 por Ramón Rivero-Blanco y se encuentra disponible en Amazon(*).

Para aquellos que ya han leído las obras de Francisco Herrera Luque, esta publicación es ineludible y para los que no la han leído, seguramente auspiciará una inquietud motivante, por hacerlo.

Es… la historia, donde el personaje principal es el autor de las demás novelas. El personaje central de la obra es el “Herrera Luque de carne y hueso”. Su autora, también ya fallecida, fue una inquieta periodista argentina; quien tenía en su haber trabajos similares con personajes de excepción (expresidentes, primeros ministros, escritores como Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Arturo Uslar Pietri entre otros).

Margarita Esquenazi, siempre en movimiento, aprovechó su eventual vecindad con el escritor para hacerle asumir el protagonismo de la historia novelada de su propia vida y obra. En un álbum-pintura de un apasionado y apasionante venezolano, quien entrelazó estrechamente sus dos vocaciones (la de médico-psiquiatra y la de escritor) en el encuadre clínico-intelectual de una brillante interpretación socio-histórica. Todo ello resultaba en una fascinante disección, anamnesis y diagnóstico del país que amaba, abonado con su aguda visión de pasado-presente y hasta futuro, que hoy resulta presente.

¿Cómo era Francisco Herrera Luque?... Se batía ferozmente con cada capítulo de la historia nacional y en cada polémica denuncia institucional y en las semblanzas culturales de sus historias fabuladas, con un estilo magnético, envolvente y frontal.

Pero….La Conversación Final, en su estilo de entrevista periodística, ya no es ficción. Es el relato personal del propio protagonista y el retrato personalísimo obtenido por la persistente entrevistadora Margarita Esquenazi, de quienes lo conocían, de su familia, de sus amigos, de sus colegas y compañeros contemporáneos y hasta de sus opositores, acerca de su vida, su carrera, los orígenes de su carácter, actitudes y el reflejo de éstos en sus obras, amén de las reacciones que aquellas provocaron, tanto de admiración como de crítica.

Fascinante tejido de un historiador psicológico y social, sobre el carácter profundo y el rostro visible del PODER en Venezuela-que es una entre las tres motivaciones más importantes que definen la cultura de los pueblos: el poder, la afiliación y el logro (**).

Por cierto, en 1976, tuve el honor y la satisfacción de recibir una carta pública del Dr. Herrera Luque ‑a quien no conocía personalmente para ese entonces‑ donde con relación a un artículo que yo había publicado analizando su novela: En la casa del pez que escupe el agua, el me expresaba: “nadie hasta entonces me había dicho el sentido de la psicología del Poder en Venezuela que tenía mi obra“, además refería la coincidencia con su pensamiento en relación a la responsabilidad de las clases dirigentes en el desarrollo de los pueblos.

Sobre su literatura y sobre él, hablan en la Entrevista final, otros escritores, literatos, periodistas, educadores, historiadores, actores, políticos y familiares; gentes de pensamiento, de letras y de acción en el país. Cada quien borda sobre los pliegues de su perfil, sobre una vida trajinada y consumida en la pasión e inquietud por la Venezuela del haber sido, de la que era y… casi como un adivino… de la que iba a ser mucho después.

(*) Link para ver la información del libro: Una conversación final. Entrevista inédita, en Amazon seguir el link:

https://www.amazon.com/Francisco-Herrera-Luque-Conversaci%C3%B3n-Spanish/dp/1979383103

(**) Mcleland estudios de investigación en varios países y en Venezuela.

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