En la tertulia del sábado 28 de febrero, Betsimar Díaz en la tertulia: 40 años de las tonadas de Simón Díaz con el fondo musical de las tonadas de su padre:

“Simón comienza a definir su enorme anhelo por ser un gran artista, ahora, ese es un anhelo atrevido, a mi juicio, todavía tenía que terminar de levantar a sus hermanos, pero él tuvo esa osadía de decir: -Quiero que mi nombre esté en las marquesinas, iluminado-. Ese sueño no cesó nunca.

En el año 49 llega a Caracas… y se inscribe en la Escuela Superior de Música con el maestro Vicente Emilio Sojo. Esto se los cuento… para hacer el marco de lo que él llamaba el morral caminero. ¿Qué traía? Traía música, traía bolero, traía llano y, llano que él no había realmente puesto en palabras, sino que lo traía como vivencia, como testimonio…

Para el año 61, Simón Díaz es el hombre más popular del país, desde el punto de vista de la televisión tiene el programa de televisión de mayor rating: La quinta de Simón y entonces se convierte en un humorista… crearse a sí mismo como personaje valiéndose de lo que él mismo trae, para entonces armar un discurso de humor, dicharachero, un poco tan cómico que no tocaba lo que a él le interesaba… buscaba un lugar para decir lo que él quiere decir… ¿en dónde es qué yo voy a cantar lo que me interesa?...

Al final del lado A (de su primer disco, Ya llegó Simón, 1963), está la Tonada del cabestrero, una tonada que él compone durante sus años de escuela con el maestro Juan Vicente Sojo y se la queda muy metida adentro… quería poner el canto en el que además, él creía y sabía que allí había algo que había encontrado, siempre lo dijo: “Yo no inventé nada, yo lo que hice fue trabajar”…

…Él ahorró mucha plata para irse a Europa para irse a estudiar y se enamoró de mi mamá y dijo: “No chico con esto me caso”. Y cambió el viaje a Europa y se casó…

Papá llegó con ese disco a la escuela y le dijo: “Maestro (Juan Vicente Sojo), le traigo de regalo este disco. El maestro oyó el disco y le dijo: “Présteme una llave”, agarró la llave y agarró el disco, por el lado B, lo rayó, por el lado A, salvó este track (el de Tonada del cabestrero) y dijo: “Esto es lo que vale”…

“Las notas largas -decía Simón- tienen que ver con la geografía del lugar. Si no hay montaña, no hay quien pare el canto”. Porque es una sabana, no hay quien la detenga… también es porque necesitamos que la escuche hasta el último becerrito, necesito que el viento me riegue el canto…

Hay canto de arreo y hay canto de ordeño, los dos son cantos de trabajo, las historias que se cuentan son diferentes, el canto de ordeño es todavía más cerrado, más íntimo… el canto de arreo es más abierto… el de ordeño no, es un soliloquio, son evocaciones…

…él dejó un repertorio enorme, como un abanico, de muchos lados musicales, de muchas posibilidades, pero siempre guardando la misma fidelidad… para él lo más importante era serle fiel a ese hecho, que fue lo que lo cautivo como compositor y como músico… él de alguna manera fue formando, modelando o afinando o tallando, para que eso, sirviera a lo que le importaba, que era la música de raíz venezolana, la tradición, el pasaje, la tonada, el joropo tuyero…

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