Según Herrera Luque: "Venezuela y la historia de España"

NARRADOR: La dramatización, novelización o fabulación, como lo prefiere el autor, es sin duda el mejor método peda­gógico para incitar la curiosidad de la gente por los asuntos del pasado.

NARRADOR 2: Conocer la historia es adecuarse para com­prender mejor el presente y el futuro.

NARRADOR 1: No es que la historia se repita. Ya lo hemos dicho. Cada ciclo histórico tiene sus características muy es­peciales. Pero es innegable que hay cierta similitud en mu­chos procesos del pasado de los cuales se pueden sacar algu­nas conclusiones y advertencias.

NARRADOR 2: Conocer nuestro devenir como pueblo es fun­damental para nuestra madurez.

AUTOR: No basta, sin embargo, conocer la historia de Vene­zuela. La Humanidad es una sola y cuando se modifica una de sus partes se modifica el todo refluyendo a su vez en las par­tes. Cada una de nuestras etapas históricas fueron determina­das no sólo por factores internos sino extranacionales. El Descubrimiento y Conquista de América es, por ejemplo, o la última escena del medioevo o la primera de la edad mo­derna.

NARRADOR 1: De no saber lo que significa lo uno y lo otro, se hace difícil comprender los móviles de nuestros orígenes.

AUTOR: Nuestra historia no comienza el 12 de octubre de 1492, como suele decirse.

NARRADOR 2: Somos depositarios, herederos o continuado­res de la cultura hispánica.

AUTOR: Y particularmente en Venezuela, donde las culturas indígenas precolombinas eran demasiado rudimentarias para oponerse al invasor, como sucedió en México, en Centro América y en el Perú.

NARRADOR 1: En dichos países la cultura hispánica coexiste con las autóctonas y no siempre en forma armoniosa.

AUTOR: Nosotros, por el contrario, al igual que la totalidad de los pueblos caribeños, somos más parecidos a España que el resto de los países hermanos. La cultura hispánica traslada­da a Venezuela fue influida por el medio físico, por el sustra­to aborigen y por el negro africano. Eso es lo que nos dife­rencia de España. Pero si nos ponemos a sacar cuentas, entre semejanza y diferencia, veremos que diferimos poco, y en especial si nos comparamos con otros países hispanoameri­canos.

Voz: Quizá por eso fuimos los abanderados en la lucha por la Independencia. No hay peor cuña que la del mismo palo.

AUTOR: Usted lo ha dicho, amigo mío.

argentino: ¿Oíme, che y a donde nos dejas a los argentinos?

AUTOR: Tiene usted razón. Los argentinos eran y son aún más parecidos a los españoles que nosotros. No en vano los dos grandes libertadores de Suramérica son un argentino y un venezolano.

español: Y es en Argentina y Venezuela donde los españoles nos sentimos más a nuestras anchas, aunque en confianza, son los que más rabietas me hacen tomar.

NARRADOR: (Burlón) Los polos de igual carga se repelen...

venezolano: ¿Será por eso que los argentinos se quedan en Venezuela a pesar de lo mal que dicen sentirse aquí?

NARRADOR: Eso es de la boca para afuera. El argentino, al igual que el venezolano y el español, verbaliza lo que piensa, está poseído de una fuerte identidad nacional y anclado en el sentimiento.

AUTOR: Total que me trasquilaron el cuento y lo que quería decir, sobre la importancia que en el descubrimiento de nues­tro pasado tiene la historia universal; y particularmente la de España.

NARRADOR 1: Dénos un ejemplo.

AUTOR: Comencemos por decir que el Descubrimiento y Conquista de América es obra y negocio de Castilla y no de Aragón.

venezolano: (Extrañado y suficiente) ¿Y qué importancia tie­ne eso?

español: (Despectivo) Vamos, hombre, que hay una diferencia del cielo a la tierra. Por eso afortunadamente no vinieron aquí los catalanes.

catalán: (Indignado) ¿Qué dice usted de los catalanes? No hay pueblo más trabajador que nosotros en España. De ha­ber venido catalanes y valencianos a las Indias tuvieran otra suerte.

AUTOR: En el reino de Aragón, que comprendía a Cataluña, acontecieron diversos fenómenos sociales y políticos que no se dieron en Castilla.

venezolano: ¿Cuál por ejemplo?

catalán: El desarrollo del feudalismo...

venezolano: (Jactancioso) Entonces, a Dios gracias; porque el feudalismo es señal de atraso y oscurantismo.

catalán: (Agresivo) ¡No diga usted sandeces! El feudalismo fue el que le dio a los pueblos europeos el sentido de jerar­quía que permitió un feliz desarrollo de nuestra industria y comercio. (Recitando). El feudalismo nos enseñó a trabajar en forma mancomunada. En tanto que los castellanos (desde­ñoso) por no haber sufrido ese proceso son anarquistas desde que nacen, al igual que todos los criollos.

español: (Retador) ¡Nosotros hicimos el imperio!

catalán: (Acusativo) Y también lo destruisteis, comenzando por la propia España.

español: (Fuera de sí) ¿Cómo decís?

catalán: (Firme) Lo que acabáis de oír. ¿No expulsasteis vo­sotros a los moriscos y judíos que eran los únicos que tra­bajaban?

español: (Dejándose deslizar) Nosotros no somos mercachi­fles sino hombres de guerra.

catalán: (Volviendo a la carga.) Igual que los venezolanos. Por eso no levantaréis cabeza jamás. Por eso es que deseamos la autonomía.

español: (Grosero y gritón) Atreveos para que os repitamos lo que hizo Felipe V con la Barceloneta. Oponed butifarras a nuestros cañones.

catalán: ¡Maldito!

(Fragor de lucha.)
venezolano: (Semisonreído e ingenuo) Pues yo no tenía ni idea de que los catalanes estuviesen tan peleados con el resto de los españoles. (Pueril) ¡Son igualitos a los vascos!
AUTOR: Pues, por eso es que venía diciendo que hay que co­nocer la historia de España para entender nuestra idiosincra­sia. El reino de Aragón, volcado hacia Europa, tiene una his­toria bastante diferente a Castilla abocada hacia África por obra de una reconquista de siete siglos. La Personalidad Bási­ca del castellano, que es la misma del extremeño, del andaluz y del canario, que son los conquistadores, fue fraguada en setecientos años de guerra.

NARRADOR: Apenas termina la Guerra de la Reconquista se descubre el Nuevo Mundo. Buena parte de los veteranos pa­san a América; y empatan una empresa con la otra. Los cata­lanes no vienen al Nuevo Mundo, sea porque no lo quieren o no los dejan las leyes de Castilla. En todo caso prefieren can­tar como el mocico de Valencia.

NIÑO: A la guerra me lleva
la necesidad
Si tuviera dineros
No fuera, en verdad.

AUTOR: Como hecho contradictorio pero explicable, el feu­dalismo que no se desarrolla en Castilla se despliega en Vene­zuela, siendo ella una de las razones del caudillismo. Por eso comparo a Juan Vicente Gómez con Luis XI de Francia. Gracias al petróleo, a las armas automáticas y a la aviación enterró para siempre al feudalismo.

Libro: La Historia Fabulada (Segunda serie). Editorial Pomaire. Págs. 110-113.

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