Homenaje a Rodolfo Izaguirre

Si alguien se propusiera emprender un viaje para alcanzar el umbral de la cultura, en los libros, el cine, la música, el ballet, y aventurarse en las sendas de los museos, galerías, y caminos de la existencia, lo induciría abordar la bitácora dominical de Rodolfo Izaguirre.
Me disculpo por tomar un atajo tan directo-casi un destello- que dilata mi intento de aproximación a alguien difícil de etiquetar, y que parece estar siempre por encima de su propia personalidad.
Por ello me gustaría repasar un pequeño episodio, dada la impresión que dejó en mí, la concisa respuesta de Rodolfo Izaguirre a la pregunta de una periodista en el habitual escenario del Festival Atempo, que ocurría en su edición dedicada a Antonin Artaud. Ese encuentro, atrapado en una pregunta ofuscada y candorosa a su vez, tenía como propósito descifrar lo que seguramente para la periodista no dejaba de ser un enigma…. ¿Qué lo ha traído hasta aquí, a qué se debía la presencia del antiguo director de la Cinemateca Nacional en un Festival de Música contemporánea y, para mas señas, centrando con fervor su atención en el ensayo de una obra musical ajena a la tradición nacionalfolclórica de nuestro país?
La situación tenía algo de irreal. Quizás sorprendida por un Ave raris, en su mente se distendían deslucidos extravíos al figurarse un mundo parcelario en donde el cineasta se debe a la cinemateca, el pintor a su galería , la balletista y el coreógrafo a las tablas y los poetas al bar. Pillada en su subconsciente por las intolerables simplificaciones de la subcultura venezolana y prejuicios alimentados en la negación del otro, nos deja atónitos cuando el cineasta, el músico, el poeta, desconoce la obra de sus colegas aún antes de ser convocados a la apreciación de sus trabajos creativos. Fenómeno perturbador, como desquiciante, es en el mundo de la política, la pretención de negar al otro, traducido en el claro propósito de politizar las artes y en este caso, la música. No está de más aseverar que hablar de Sistema en arte es sobradamente sospechoso, y más si lo acompaña una una teoría de resentimiento social que, en su ansiedad populista, desestima la pluralidad de propósitos del mundo de la música sin mas perspectivas que la museización de la música, o peor aún, desembocar en el callejón sin salida del Mambo como dogma.
Fuera de los resabios absolutistas encontramos en nuestra sociedad personalidades de gran significación, que suscitan por sus obras y su incorregible tosudez democrática un entusiasmo contagioso, como apunto a Rodolfo Izaguirre y su singular manera de desmontar y disolver la anécdota y la pasión cotidiana, para acordarle en la plenitud de su experiencia y existencia una dimensión de expresión universal, en un juego narrativo percibido como imagen temporal, que encuentra razón probablemente en esa larga trayectoria como cineasta.
Lo que podría ser afanosa búsqueda en todo creador, en Rodolfo Izaguirre se da de manera espontánea. Desde luego, no gratuita, sino como resultado del profundo conocimiento de su oficio y a su manifiesta adhesión a la vida como Arte, pues no hay acontecimiento cultural, social e histórico que escape a su ávida mirada.
Cabe evocar entonces su aparición en escena durante los Festivales Atempo, y su trascendente análisis de cada una de las propuestas conceptuales que han enmarcado la estética, y los audaces criterios que guían anualmente la programación de Atempo.
El curso de estos conceptos indisolublemente ligados a la elocuente introspección de Rodolfo, Izaguirre, y a su pensamiento especulativo, se da en una sucesión de diversidad admirable…
• El arte como ilusión liberadora” (1996, en el centenario de Antonin Artaud)
• Enigma, resonancia del vaticinio” (1997, en el marco de los cien años del Soberbio Orinoco” de Julio Verne)
• Herencia y continuidad” (1998)
• Caos y armonía” (1999)
• Cultura y libertad” (2000)
• Juegos del tiempo” (2001)
• El decir y lo imprevisto” (2002),
• La Intima desmesura ” (2003)
• Razón y audacia” ( 2004)
• Ventura y énfasis” (2005)
• Las Redes de la creación” (2006)
• La alteridad de la expresión (2007)
• Ofrenda del Advenir” (2008)
• Gesto y porfía” (2009)
• Vivencia y revelación¨(2010)
• Obligaciones de la Memoria ¨( 2011)
• Conciencia de lo Esencial”(2012)

Aquí encontramos a Rodolfo Izaguirre subyugado por los nuevos lenguajes de la música, sumido en la fruición del sonido en su combinatoria y complejas arquitecturas e infinitos registros instrumentales, descifrando como oyente avisado estructuras disipativas o arborizantes, pero lo escuchamos a su vez, encarando los contenidos y valores de nuestra cultura, así como la precariedad de nuestros tiempos, y la obtusa visión de la historia confinada al microcosmos de una trinchera.
Vida y conocimiento confluyen en Rodolfo Izaguirre, acreditado por la Intuición en búsqueda de lo sensible, y el logos en su expresión vital, fundamentos de su ingeniosa perspectiva de vida de la que inferimos la respuesta que se dejó esperar … ‘¡soy un devoto de la cultura, es mi espacio natural….. !!!!’.

Diógenes Rivas.

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